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viernes, 3 de octubre de 2008

El cardenal de Sevilla predica el buen periodismo sin el ejemplo

Público, 13 de septiembre

No es lo mismo predicar que dar trigo. Y tampoco es igual de sencillo enseñar ética periodística que obligar a los medios de comunicación propios a cumplirla. El cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, presentó ayer El libro de estilo de los medios de comunicación según la Iglesia, donde explica cómo ser “un buen periodista católico”.

Para serlo, afirmó, “un periodista debe ser libre, pero no porque pueda decir lo que quiera, sino en la medida en que ayude a fomentar la libertad de los demás, pero también el estímulo y el conocimiento para que los receptores puedan forjarse un espíritu crítico”. Por eso, continuó, “la Cope puede afirmar con orgullo que somos libres”. El cardenal obvió, sin embargo, las condenas que acumula el presentador estrella de la radio de los obispos, Federico Jiménez Losantos, por vulnerar el derecho al honor.

“El mejor libro de estilo para un periodista es su conciencia, porque es la que da fe de su credibilidad y de la veracidad en el ejercicio de su trabajo”, aconsejó Amigo Vallejo a los alumnos en la clausura del X Curso de Radio y Televisión organizado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y la Cadena Cope.

Los condicionantes de la profesión, admitió, pueden provocar que el periodista “sienta su libertad condicionada por el peso de la economía, la ideología o la propaganda”. Para evitar “tantas esclavitudes y servidumbres”, el manual sugiere a los profesionales tener “un libro de estilo interno, un libro de estilo de conducta, de moral, de ética, de principios [...]”.

Precisamente, las principales condenas a Losantos fueron por acusar al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, de querer llegar al poder sin importarle los muertos del 11-M, o por insultar reiteradamente al ex director de ABC José Antonio Zarzalejos, al que llamó desde “detritus” y “zote” hasta “nulidad” y “sicario”.

El cardenal, que no nombró en ningún momento a Jiménez Losantos, se escudó en el humor como libertad de expresión para defender a los comunicadores de la Cope, cadena que utiliza en todo momento como referencia en el texto. “Hay que ver dónde se dice lo que se dice. Una cosa es un programa de opinión, otra es una tertulia radiofónica, otra cosa una página editorial. Hay que valorar también el momento en que se dice, para quién, cómo se dice, la ironía”.

Servir a los ciudadanos

En el manual, que se basa en una conferencia pronunciada por el arzobispo hace dos años en el mismo curso, plantea los medios como algo basado en la persona, para servirla y ayudarla: “Y esto es la comunicación, meterse en la piel de la gente y ayudarles a ser mejores, […] más comunicativos, más sensatos, más felices”.

Al cardenal también le preocupa la búsqueda de la verdad: “La libertad de expresión tiene esa exigencia de información verdadera, honesta, conveniente, el tener siempre en cuenta a la persona”.

Para Amigo, los comunicadores de la Cope cumplen con la misión de usar las ondas para “ofrecer sin imponer”, además de con el ideario de la cadena. “Aunque la radio son 24 horas al día, 365 días al año, y siempre puede haber momentos en que no se cumple, pero son tan sólo excepciones”, matizó. Excepciones que les seguirán llevando a los tribunales.

domingo, 31 de agosto de 2008

Gente honrada

Este salió hace unos días en Público, pero se me olvido ponerlo por aquí (me pasa bastante xD)

Devuelve una cartera con 2.700 euros

JAEL HERRERA / ANA JURADO - Sevilla - 13/08/2008 20:13

Dow Amby Okonkwo pasa ocho horas diarias vendiendo pañuelos bajo el sol de Sevilla en una rotonda. Ayer por la mañana, este nigeriano de 44 años encontró una cartera marrón de piel abandonada en el asfalto. No la abrió. Le pidió a su compañero Kingley Kene Odigbo, que domina mejor el castellano, ayuda para entregársela a los policías que diariamente pasan por allí.

“No tengo la necesidad de mirar nada que no sea mío”, explica. Por eso desconocía que en su interior había 2.700 euros en efectivo y un cheque por valor de 870 euros. La policía, sorprendida por el contenido, volvió para pedirles sus nombres “por si el propietario quería agradecerlo”.

Y lo hizo. Fernando P. G., sevillano de 68 años, nervioso tras recoger la cartera en comisaría, volvió para darles las gracias y 50 euros para los dos.

Okonkwo, que aún no tiene papeles, lleva dos años en España y en un inglés forzado dice “ser muy feliz de estar aquí”. “El camino para llegar a Europa me ha sido difícil”, explica. Su primer destino fue Holanda, donde pasó cinco años con su mujer y donde nació su hijo. Ahora vive con el niño en Sevilla, que empezará el colegio en septiembre.

“Dios me castigaría si no obrara así”, asegura. Tanto él como Odigbo, que se hace llamar Daniel por el personaje bíblico, son muy religiosos. Este último incluso lleva un rosario y una Biblia. “Esto es lo que hay que hacer. Si me porto mal ahora eso se volvería después contra mí”, afirma. También les importa ser cívicos: “Si obedezco las leyes de tu país seré bueno y seré querido”, dice Odigbo.

Estos dos inmigrantes seguirán trabajando hoy en su rotonda por 15 euros al día.

viernes, 5 de octubre de 2007

Primera entrada

Un blog me mandan hacer en Producción Periodística
que en mi vida me he visto en tal aprieto
catorce versos dicen... Ah, qué eso no era :P

Próximamente más y ¿mejor?