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lunes, 15 de octubre de 2007

El ladron de dias


Un niño no debería estar nunca deprimido, ni hastiado. Un niño nunca debería sentir que "la gran bestia gris de febrero se lo ha comido" y que sería capaz de morirse de aburrimiento. Para evitarlo, el señor Hood ha creado un lugar maravilloso, una especie de Nunca Jamás donde vivir las cuatro estaciones en un día, donde cada noche es Halloween y cada mañana Navidad... Un lugar maravilloso donde estar con otros niños y tener todo lo que deseas... Pero... ¿qué pasa cuando lo que crees desear no es suficiente? ¿Qué sucede cuándo pasa el tiempo y te quieres marchar? ¿Qué pasa cuando te das cuenta de que el precio es demasiado alto?

El ladrón de días, adaptado por Kris Oprisko, está basado en la novela The thief of always de Clive Barker. No puedo valorar la adaptación, ya que no he leído el original, pero puedo decir que sería increible que superara al cómic.

Gabriel Hernández les da una personalidad y un movimiento propio a los personajes que te hace conocerlos en cuatro viñetas. El tono y la ambientación nos recuerdan a Coraline, de Neil Gaiman, o a los diseños de Tim Burton. También hay semejanza con los lápices de Edward Gorey. Los tonos, oscuros, ocres, dan un ambiente de terror. Además el dibujo no está rotulado, una técnica que se perfeccionó para los dibujos de Michael Zulli en Sandman, lo que permite que las formas y los sombreados sean menos ficticios.

Lo encasillan en el género de terror infantil, pero es una delicia para todas las edades. Un poco de cuento de hadas con su final feliz combinada con una ambientación oscura, una historia que engancha de principio a fin, unos personajes genialmente caracterizados...

Os lo recomiendo, sobre todo a los que os guste este ambiente entre fantasía y terror.

lunes, 8 de octubre de 2007

Promethea 1

Aviso de que es probable que, salvo que mi vida tome algún giro inesperado y me de por las danzas regionales o las competiciones de perros, si escribo sobre lo que hago y lo que me gusta, los cómics van a estar bastante presentes. Si alguien no me conoce y va a llamarme friki... Se lo puede ahorrar. Lo sé, y estoy orgullosa de ello.

Aunque aún no voy a poder aplicar lo que me enseñen en Periodismo Cultural, y aunque en ninguna asignatura nos han enseñado (en la Universidad de Valladolid) a tocar realmente los géneros de opinión, esta será mi primera reseña.

Puede contener spoilers.

El primer tomo que Norma publicó de Promethea, incluye los números del 1 al 6 de la serie regular.

Guionizado por Alan Moore, famoso por sus maravillosos cómics y las nefastas versiones en película que se han hecho de ellos (La liga de los hombres extraordinarios, V de Vendetta, From Hell, pronto Watchmen) y dibujado por J.H. Williams (El hijo de Superman, Desolation Jones).

Me alegro de haber tenido la paciencia de no comprarme los comics-books y esperado a tener la edición en tapa dura (a que me la regalará Kynes, en realidad), ya que, aparte de porque queda más elegante en la estantería, es una de esas obras que vale la pena conservar.

A mí no me gustan los cómics de superhéroes en general, pero Promethea no es una superheroína al uso sino la imaginación encarnada. Pero la imaginación puede ser considerada muy peligrosa por algunos, tanto en el Nueva York futurista en el que se sitúa la obra como en el mundo actual. Y querrán eliminarla. Además Promethea tampoco tiene una personalidad secreta, sino varias que van cambiando en el tiempo. Y es que para ser Promethea sólo tienes que imbuirte del mito.

Y de mitos y de sueños es de lo que trata la historia. Alan Moore da su propia visión de un personaje recurrente de la imagenería anglosajona y nos acompaña en un paseo por varios mundos, fantasías y realidades. Y cómo siempre en las obras de este autor hay mucho más: la búsqueda de la identidad propia, la lucha del bien contra el mal y la duda de hasta que punto se diferencian, la manera de enfrentarse a los retos, como enfocar las relaciones... Por supuesto también está el humor. Una constante burla de la sociedad, unos diálogos divertidísimos... Y "El gorila llorica", que aparece por toda la obra robando siempre una sonrisa con sus lágrimas.

Respecto al dibujo... Todo lo que se pueden decir son maravillas. El planteamiento es verdaderamente original, combinando páginas sencillas con páginas dobles, regalándonos situaciones simultáneas, secuenciaciones extrañas... Jugando con nosotros para meternos en los diferentes ambientes y escenarios por los que va moviéndose la historia. Porque en la historia aparecen todas las Prometheas existentes y cada una tiene su propio espacio, con sus propios símbolos de referencia, pero sin dejar de estar unidas por las características del mito, por sus detalles e iconografía imprescindibles.

Otro gran acierto en el aspecto visual es que el dibujante elegido para "Romanza para un hada" sea Charles Vess, nombre de referencia inevitable cuando se habla de ambientaciones mágicas y faéricas.

El color viene de la mano de Jeromy Cox, y colabora mucho en la diferenciación de los espacios individuales de las distintas Prometheas y en la separación mundo real/ mundo imaginario. Elige un aspecto muy terroso para la original, un tono "muy 300", colores muy cálidos y llamativos para la inmateria, y tonos mucho más fríos para Nueva York, por ejemplo.

En conjunto es una obra más que recomendable, y yo estoy deseando el segundo tomo (que ya está publicado también). Aunque aviso de que con Moore y Gaiman siempre seré poco objetiva a favor ;)