Para empezar impresiona la valentía, quizá algo inconsciente, de los personajes del libro, que son en su mayoría casi unas niñas (o unos niños) pero que por todo lo que han vivido ya no lo pueden parecer. Me llama la atención también como el libro consigue emocionar, arrancar la lágrima, el gesto de disgusto, provocar miedo, sin forzarlo, sin tan siquiera ser un relato novelado, sino textos históricos levemente hilvanados. Luego la historia, la historia es impresionante, cruel, no permitiéndote querer del todo a los héroes, no pudiendo odiar a aquellos que les traicionan, y sintiendo una fuerte repulsa, esa sí, por los que les castigan.
La película, en cambio, me gustó menos. Creo que hay cambios innecesarios en la historia, y que es un error el hecho de como dice Martínez Lázaro (el director) "suavizar la realidad". El hecho de prescindir de la maldad de los funcionarios y de los cargos intermedios y limitarse a culpar a los que estaban arriba les roba gran parte del sufrimiento a las rosas, les quita el dolor diario al que tuvieron que enfrentarse, reduce la envergadura de su tortura. El otro problema es la tendencia a buscar la lágrima fácil, en poner la música, la imagen, en el momento adecuado para que la gente salga llorando del cine. El final, además, se alarga demasiado, con algunas escenas suprimibles.Pese a todo lo dicho, la película vale la pena para ilustrar parte de nuestra historia reciente, aunque yo os recomiendo que os acerquéis al libro, aunque sea crudo y probablemente os haga llorar y enfadaros. Y es que a veces hay que llorar y enfadarse...

