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sábado, 9 de agosto de 2008

Fábulas y yo: Una historia de amor

Un día Sandman me dejó huérfana. Se acabaron los tomos, uno a uno, los homenajes, los libros que lo estudiaban… Y sin dejar de haber cómics maravillosos, nunca era lo mismo, la sombra de los sueños y las hadas que había creado Gaiman planeaban en mi cabeza buscando un repuesto.

Alguien me habló de otro par de cómics. Los estaba editando Vértigo desde hacía tiempo. Uno era Y, el último hombre y aún sigo con la intención futura de leerlo. El otro, en cambio, me convenció nada más ver la idea: los personajes de los cuentos de nuestra infancia habían tenido que huir de su tierra natal de fantasía y venir a vivir a nuestro mundo. En concreto a un edificio (mágico, claro) de apartamentos de Nueva York.

Tuve suerte y pude conseguir los primeros números que Norma tenía descatalogados y Planeta aún no había reimprimido. Y me lancé a devorar la historia. Estaban todos o casi todos: Blancanieves, Cenicienta y la Bella Durmiente. El Príncipe Azul (o Encantador), que como todos habíamos sospechado al ver las películas Disney, es el mismo para las tres. Ricitos de Oro, el Lobo Feroz, la Bella y la Bestia… También hay leyendas más típicamente anglosajonas, cuya historia tuve que buscar para poder comprender los números guiños que hay en la serie: Jack de las Fábulas (que ahora tiene su propio spin-off), el Chico Azul o el Rey Cole.


No me bastó con la publicación en castellano, y ahora me tienen pendiente de Amazon y de cuando saldrá un nuevo tomo en inglés. De momento llevamos 11, y no se ha perdido ni la emoción ni la calidad en los arcos argumentales. Es indudable que hay números más flojos que otros, pero sin decepcionar, al menos a mí.

Y es que hay de todo. Tenemos una guerra. Una batalla larga y con muchos flancos contra el malvado de toda esta historia “El Adversario”. Un tipo sin cara y sin nombre que encabezó la invasión que expulsó a nuestras (porque son las nuestras) fábulas de su mundo. Hay historias de amor. Romances tan increíbles como irrompibles. Ex amores que cuestan caros. Amores que no se podrán consumar. Todo “país”, aunque esté encerrado en una esquina de Manhattan, tiene su política, sus manipulaciones, sus negociaciones, sus votos… Y este no va a ser menos. Y además hay que ocultarse, claro. Los personajes tienen que mantener su mascarada para que los humanos no los reconozcan.

Durante la serie, el autor Bill Willingham nos lleva por una nueva visión de los cuentos que todos hemos conocido y disfrutado. Tiene una cantera ilimitada de personajes, y se los va sacando de la manga para darnos historias de todo tipo: misterio, bélicas, medievales, románticas… Fábulas nos lleva de viaje, a la Arabia de las Mil y una noches, por encima de las nubes o al pasado (porque los personajes son tan antiguos como la historia a la que pertenecen).

No quiero revelar más (aunque no he revelado apenas nada). Prefiero que aprovechéis que Planeta ha reeditado los primeros números y le deis una oportunidad. Si no os gusta aceptaré una colleja ;)

Podéis encontrarlo en castellano en vuestra tienda friki habitual. Editado por Planeta y hasta el número 9 (Lobos) o bien en inglés en Amazon hasta el número 11 (The good prince) y último hasta la fecha.

sábado, 10 de mayo de 2008

Sandman, una obra maestra

Y cuando me duermo
Los objetos en mi casa se me acercan despacio
Y susurran nombres secretos
Los nombres que suelen esconder
Y cuando me despierto
Trato de escribirlos
Pero los nombres verdaderos son como la arena
se deshacen en mis manos


Dije una vez que no sería objetiva con Gaiman. Pero cuando leí Sandman aún lo era, y me convenció para dejar de serlo. El se convirtió en dios y yo en su cabra adoradora, sin remedio.

*puede tener spoilers*

Sandman viola todas las reglas sobre como hacer famoso a un personaje en una industria dominada por los superhéroes. En vez de combatir criminales o salvar vidas, su única ocupación es mantener “El sueño”, que es el infinito y siempre cambiante país imaginario que visitamos cada noche al dormir. En lugar de ser musculoso y colorista, es delgado, pálido, sin sentido del humor y perpetuamente vestido de negro. No tiene una identidad secreta para esconder la suya, sino que prefiere evitar a la gente. Y en vez de luchar por su vida contra monstruos y científicos locos, él tiene que poner su mente a prueba.

Para que sea aún más difícil identificarse con él para el lector, Sandman ni siquiera es humano. Es un miembro de los Eternos, una familia de personificaciones antropomórficas de fuerzas universales como Destino (el cuidador ciego de un libro que contiene todos los hechos del presente, pasado y futuro), Deseo (sexy y andrógeno), y Muerte (una chica tan atractiva que casi buscarías verla). Se llaman los Eternos porque, como proyecciones de las ideas fundamentales, son inmortales.

Hay muchos otros personajes en Sandman. Durante las series conocemos figuras míticas como Lucifer, Kali y Orfeo; figuras históricas como César Augusto, Marco Polo o un John Belushi avejentado; extraños personajes como un librero que cuida libros que han sido soñados pero nunca escritos, una mujer que cuida la casa con el fantasma del hombre que la dejó embarazada, una pesadilla que usa sus ojos llenos de dientes para arrancar los globos oculares de sus víctimas; y montones más venidos de nuestro subconsciente. Pero la verdadera estrella de la serie no es Sueño o nadie del reparto, es Gaiman, brillante en su escritura e imaginería, que crea un intrincado metamito alrededor del mito de Sueño.

Al leer Sandman estamos invitados a una convención anual de asesinos en serie, a un universo perdido donde los gatos cazan a la gente como si fueran ratones, o a una playa donde Lucifer hace cumplidos a Dios por la belleza de sus atardeceres. Estas son escenas que difícilmente se olvidan.

Sandman es un comic atípico. Acaba, y además acaba con la muerte del protagonista. Un protagonista que es orgulloso, pretencioso, insensible, irritante… Pero que nos enamora a lo largo de la historia hasta el punto de hacernos llorar cuando desaparece.

Basándose en todas las mitologías existentes, Neil Gaiman crea una propia. Una mitología con seres superiores a los dioses, que están antes y que estarán después de cualquier religión, de cualquier galaxia. Y estos seres son más ruines que cualquier ser humano, acumulan rencor a lo largo de milenios y tratan de zancadillearse todo lo que pueden.

Encontramos referencias de libros de todas las épocas. Desde obras del Imperio Romano hasta comics de los 80, pasando por la Biblia, Shakespeare, Moby Dick y otras decenas de obras conocidas y no tanto. Hemos visto miles de símbolos, y hemos dejado escapar otros tantos. Hemos visto influencia de películas, referencias musicales, citas de poemas… Nos hemos dejado impregnar por el arte en todas sus esferas.

Es una historia llena de diálogos geniales, de terror, de humor y de drama conjugados. Trata sobre los sueños y las historias, sobre los principios y los finales, sobre la vida y la muerte, sobre los poderosos, sobre los seres humanos.

Por si no ha quedado claro, soy una enamorada sin remedio. Dave McKean me atrajo con sus impactantes portadas. Charles Vess me embrujó con sus ilustraciones para las historias de Shakespeare. Michael Zulli me remató en el tomo 9 con los dibujos a lápiz, con esos trazos tan poco definidos.
Poco más puedo decir. Leed Sandman, que además Planeta parece que va a reeditarlo en absolut (ahora lo está sacando en números mensuales).

jueves, 24 de abril de 2008

El caso Jane Eyre


Entre mis más recientes adquisiciones se encuentra El caso Jane Eyre (The Eyre affair), de Jasper Fforde. La verdad es que nunca había oído hablar de él, pero vi su tercera parte pidiendo amor desde una estantería… y decidí comprar la primera.

Pese a que está en la colección Nova, no es un libro de ciencia ficción, aunque tiene viajes en el tiempo, saltos de realidad o clonaciones; no es fantasía, aunque tiene vampiros (y un cazavampiros llamado Spike) y hombres lobos: es además una ucronía, porque la Guerra de Crimea no ha terminado después de más de 130 años; y es un libro de humor, porque todas sus páginas están plagadas de chistes, juegos de palabras y referencias (unas más difíciles de entender que otras).

En la historia, Inglaterra está gobernada desde las sombras por la Corporación Goliath (una compañía que ayudó a reconstruir el país y la economía tras la Segunda Guerra, con representantes en todos los ámbitos y que no responde legalmente ante nadie por decreto), lo cual parece una no muy sutil crítica política al control que tienen sobre el gobierno (sobre todos los gobiernos) las empresas poderosas.

La literatura es como una religión para la gente en esta realidad. Si el surrealismo estropea el arte es un tema de discusión violenta, como un Barça-Madrid. La gente visita las casas de los escritores como verdaderos templos, y cuando algo le pasa a un libro el presidente se pone en alerta. Los baconianos son sus testigos de Jehová, que van de puerta en puerta tratando de convencer de que Francis Bacon escribió las obras de Shakespeare (claro que no es la única teoría). La gente se cambia masivamente el nombre por el de famosos escritores…

Es tanta la pasión por las letras que la policía tiene una unidad especial contra los crímenes literarios, y es allí precisamente donde trabaja la protagonista, Thursday Next, cuyo trabajo habitual consiste en vigilar manuscritos y controlar que no se vendan falsificaciones. Pero de repente, se ve envuelta en un complicado caso que incluye muertes y secuestros. Su vida da una vuelta y se ve obliga a volver a casa y a enfrentarse con su pasado.

El resto os lo dejo a vosotros, yo de momento ya tengo la segunda parte, Perdida en un buen libro, esperándome.

Nota: Si tenéis intención de leer Jane Eyre, leedlo antes, porque os lo van a contar entero.

jueves, 10 de enero de 2008

Coraline

Que adoro la obra de Gaiman (no toda, existe 'American Gods' y eso xD) es un secreto a voces. Que me encantan los libros ilustrados lo deja patente mi estanteria. Que no tengo reticencias en leer libros para niños y que lo sabe todo el mundo se ve claramente en los regalos que me hacen. Y 'Coraline' es una de las mejores obras de Gaiman, un precioso libro ilustrado, y una joya de la literatura para niños.

Y (por desgracia, porque yo suelo odiar las adaptaciones. Culpa suya.) pronto harán una película de animación sobre este precioso cuento, que dirigirá Henry Selick (director de 'Pesadilla antes de Navidad'). Yo he venido por aquí para dejaros este pequeño adelanto:



P.S. Y este lo tengo yo en edición limitada (que brilla en la oscuridad) y firmado con Gaiman. Y me dibujó un ratón que explica porque sus obras las ilustran otros.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Extraños en el paraiso

Take my hand
I'm afraid... what if you drop me?

What if I save you?


'Strangers in Paradise' se ha acabado (para mí, para los demás antes) hace una semana. Aún le queda un tiempo para acabarse en español, así que este post puede tener spoilers.

Es una historia de amor. Una historia de muchos amores. Diferentes, de pareja, de tríos, de amigos, de hermanos, de enemigos. Amores que, como en la vida real, son complicados, dan vueltas, hay terceros, incluso hay cuartos. Amores que no tienen porque terminar como nosotros queremos.

También hay personajes complejos, personajes que no son héroes, que no son buenos, que no son amables, que no son lo que queremos ver reflejados en nuestras páginas, porque son como la gente que conocemos, como la gente que somos. Los personajes de 'Strangers in Paradise' tienen miedo, miedo de su pasado, de su presente, de su futuro, incluso miedo de permitirse ser quienes somos. A veces incluso nos caen mal. Criticamos sus acciones, queremos darles dos hostias, tirar el cómic a un lado del cabreo de que ese personaje que tanto apreciamos esté haciendo tanto el ridículo.

Y por eso necesitamos más. Por eso el cómic es tan hipnotizador, tan emocionante. Por que los personajes son de verdad, por que el autor hace que nos interese cada detalle de su vida y sus sentimientos.

Y queremos a Katchoo, que es guerrera, que es fuerte, que no va a dejar que nadie la pise. Por qué ya lo han hecho demasiado. Y adoramos a Francine, porque es tierna, porque es insegura, porque le han dicho demasiadas veces como debería ser, y su mayor frustación es no poder serlo. No podemos dejar de sentirnos atraídos por Casey, que nos demuestra que no es tan tonta, ni tan superficial, que nos demuestra que sabe querer, que sabe escuchar, que sabe cuidar lo que considera suyo. David, aunque es mi personaje menos querido, es una parte esencial de la historia, sin él, quizá, todas ellas hubieran abandonado, se hubieran separado, no habrían luchado por salir adelante. Tambi está ahí siempre, como una sombra, no sabemos si buena o mala, o si ninguna de las dos cosas, si es una mercenaria o es la cabeza pensante. Y Verónica, tan malvada, tan fascinante, tan personaje de culebrón, tan exagerada, un recurso para hilvanar la historia.

Sólo puedo recomendaros que lo leáis vosotros mismos, que os empapéis de cada altibajo de las relaciones. Por que hay un magnífico relato, con su propia banda sonora, esperandoos en las librerías.

Podéis encontrarlo en inglés (6 tomos publicados con la historia concluída) o en castellano (6 tomos de 7 publicados).

lunes, 29 de octubre de 2007

Que su nombre no se borre de la historia...


Hace un par de años que le tenía ganas al libro de Carlos Fonseca, "Trece rosas rojas", pero ha sido el estreno inminente de la película el que me ha hecho leerlo hace un par de semanas (no me gusta ver la película antes del libro). Dice el subtítulo que es "la historia más conmovedora de la Guerra Civil". Yo no sé si llegará a tanto, porque hay miles de historias anónimas, contadas o no, que también deben de ser tan dramáticas como esta, pero si que es una historia realmente conmovedora.

Para empezar impresiona la valentía, quizá algo inconsciente, de los personajes del libro, que son en su mayoría casi unas niñas (o unos niños) pero que por todo lo que han vivido ya no lo pueden parecer. Me llama la atención también como el libro consigue emocionar, arrancar la lágrima, el gesto de disgusto, provocar miedo, sin forzarlo, sin tan siquiera ser un relato novelado, sino textos históricos levemente hilvanados. Luego la historia, la historia es impresionante, cruel, no permitiéndote querer del todo a los héroes, no pudiendo odiar a aquellos que les traicionan, y sintiendo una fuerte repulsa, esa sí, por los que les castigan.

La película, en cambio, me gustó menos. Creo que hay cambios innecesarios en la historia, y que es un error el hecho de como dice Martínez Lázaro (el director) "suavizar la realidad". El hecho de prescindir de la maldad de los funcionarios y de los cargos intermedios y limitarse a culpar a los que estaban arriba les roba gran parte del sufrimiento a las rosas, les quita el dolor diario al que tuvieron que enfrentarse, reduce la envergadura de su tortura. El otro problema es la tendencia a buscar la lágrima fácil, en poner la música, la imagen, en el momento adecuado para que la gente salga llorando del cine. El final, además, se alarga demasiado, con algunas escenas suprimibles.

Pese a todo lo dicho, la película vale la pena para ilustrar parte de nuestra historia reciente, aunque yo os recomiendo que os acerquéis al libro, aunque sea crudo y probablemente os haga llorar y enfadaros. Y es que a veces hay que llorar y enfadarse...